Mi afán por conocer mas sobre el conflicto vasco, aumentó el día 30 de julio, después del atentado en Palmanova.
Esto lleva robándome ya bastantes horas, en las que debería estar estudiando para alguna recuperación de septiembre. De todos modos, mi padre siempre dice que en la vida hay prioridades.
De entrada, (para el que no lo sepa), hay vascos buenos y vascos malos. Ironizo porque estamos cansados de escuchar, “malditos vascos”, “estos vascos”...
Cierto es que los etarras son vascos, no son gallegos, ni andaluces, en fin, son de Euskadi, como la gran mayoría de personas que los apoyan y defienden. Pero generalizar siempre es un craso error.
Cuesta entender sus ideales y sus aspiraciones, pero además nadie los escuchará jamás mientras sigan utilizando la violencia. Su modo de asesinar es tan cobarde como su manera de exhibir su fuerza. Matan a padres, hijos, a amigos. Gente que el día de su muerte lo último que pensó al levantarse, es que una bomba en el interior de su coche iba a arrebatarles la vida.
Eduardo Madina, secretario general de las juventudes socialistas de Euskadi en 2002, dice una frase a mi modo de ver importante: “Nadie puede nunca, convertirse en juez de la vida de nadie”. Habla a sabiendas del tema, ya que sufrió un atentado que le hizo perder una pierna.
En la pelota vasca de Médem, es fácil empaparse de muchos puntos de vista muy heterogéneos sobre el conflicto.
Todo este escrito no revela nada que la gente no sepa ya, pero esta es nuestra úlcera desde que la constitución esta vigente. Debemos reflexionar mucho sobre esto.
El chovinismo terrorista vasco, merece un desenlace que contente a todas las partes. La prisión.
Nuestro país entero llora, necesitamos un cambio urgente.
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